Aceite entre piedra y salitre
Junto al Adriático, los olivos abrazan terrazas de piedra seca y beben luz reflejada. Las almazaras combinan molinos de granito con decantaciones precisas, revelando aceites verdes, amargos vivos y picantes largos. Visitar durante la molienda descubre manos aceitosas, conversaciones alegres y panes que crujen agradecidos. Cada gota resume temporales, podas, suelos calcáreos y familias que trabajan sin atajos ni artificios.